...valores, dimensiones de la democracia de los vecinos- 3ª
Por Mario Piriz
Hecha una breve reseña del sistema de comisiones vecinales, es interesante detenerse en cuestiones sustanciales, como algunos de sus valores éticos y cívicos, y a una por lo menos de las dimensiones que hacen sustentable la democracia de los vecinos. Concretamente, la que dentro del estado democrático republicano se puede ubicar como el cuarto nivel de gobierno.
Si el Gobierno Nacional (ejecutivo y legislativo) es el primer nivel, los Gobiernos Departamentales (ejecutivo y legislativo) el segundo nivel, y los Gobiernos Municipales (alcaldes y concejales) el tercer nivel de gobierno, las Comisiones Vecinales, bien pueden constituirse en el cuarto nivel de gobierno, sujeto y dependiente de los otros, base de una estructura piramidal de gobierno, con una fuerte vocación hacia un régimen democrático, republicano, representativo y participativo.
Cuarto nivel de gobierno que tiene mucho de augural y experimental; más horizonte que camino sociológico en búsqueda del perfeccionamiento del sistema democrático. En la cantera de sus éxitos y fracasos, avances y retrocesos se intenta acrisolar el ciudadano de una nueva democracia, paradigma y conciencia cívica del siglo XXI.
La Comisión Vecinal es la primera organización de la sociedad civil, creada con el preciso fin de buscar el bien público, en este caso de los vecinos radicados en el territorio del barrio. Se diferencia de las otras organizaciones de la sociedad civil (ongs, sindicatos, organizaciones filantrópicas, etc.), precisamente por tener como objetivo esencial el velar por el bienestar ciudadano, rigiéndose por una Ley Departamental, especial, en el caso de Rivera que establece los principios básicos del régimen democrático representativo.
Su directiva electa, como ocurrió el domingo pasado, democráticamente, se legitima, no sólo por el marco legal que la sustenta, sino por el voto popular, voluntario, libre, universal y secreto de los vecinos. Es uno de los principios que hacen a la vida democrática de la comunidad, constituyendo, junto con la representación proporcional en la comisión, el eje central rector de ésta dimensión horizontal o cuarto nivel de gobierno, en permanente construcción.
Es cierto que hoy por hoy, es una pequeña minoría de vecinos los que concurren a las urnas. Sin embargo, son votos-semillas que anuncian la germinación próxima de la democracia participativa y social, aquella de hondo contenido humanitario que erigirá la vida y al ser humano por encima de las cosas y el capital, abriendo las ventanas hacia la verdadera libertad y justicia social.
Y así como la semilla en el seno del surco, de la tierra, pasa por días de oscuridad, soledad, y silencio antes de alcanzar la luz y pudrirse para parir los primeros brotes, transformarse así en árbol, flor y fruto; el sistema de democracia de los vecinos, es aún semilla en proceso de germinación, por lo tanto, sujetas al desaliento, la ingratitud, el silencio, la poca visibilidad mediática, los éxitos y fracasos propios de la vida y la lucha. Incluso expuestos a la poca conciencia cívica democrática de aquellos que miran los vecinos por encima del hombro, situados en los niveles superiores de gobierno creyéndose los troncos matrices insustituibles del sistema democrático.
En etapa de germinación, es evidente que la democracia de los vecinos, tiende a consolidarse a la par que crece el interés de los de los mismos por el bienestar público. Con los altibajos propios de la existencia, tenemos que barrios que en las elecciones anteriores no presentaron listas quedándose sin comisión vecinal, en esta quinta edición, sí se presentaron y volvieron a tener esta herramienta innovadora de lucha democrática.
Consolidación y crecimiento que hará sustentable el sistema de comisiones vecinales, apoyados, sin duda, en la expresión práctica de valores éticos, políticos y humanos insustituibles.
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