Para no estar ausente


Para no estar ausente
en la cumbre sobre Medio Ambiente y Desarrollo


Aunque suene reiterativo y minúsculo, vida humana, naturaleza, medio ambiente, y desarrollo integral sostenible no son términos incompatibles, sino partes interdependientes de un todo en búsqueda permanente de equilibrio existencial. No es fortuita la definición de salud de Naciones Unidas donde manifiesta ser un “estado de completo bienestar físico, mental y social”.
Precisamente, cuando ese equilibrio se rompe, por obra del propio ser humano, se disparan todos los graves problemas, que preocupan y ocupa a la sociedad en su conjunto. Ejemplo elocuente es la contaminación del Cuñapirú en Rivera, donde a la falta de saneamiento se suma para poner en riesgo la salud de centenares de riverenses que por circunstancias diversas viven y se reproducen en las márgenes del arroyo conformando enormes barrios donde los problemas sociales de multiplican.
La cumbre mundial “Rio+20” no deja de despertar importantes expectativas, incluso en pequeñas comunidades como la riverense, donde además del desarrollo económico, tiene en agenda problemas en áreas como medioambiente, alimentación, salud, vivienda, educación, etc. Y para enriquecer las expectativas y la reflexión, queremos traer, un resumen de las 20 ponencias que la red "En Defensa de la Humanidad" está planteando a la referida cumbre. En sustancias, estas son las propuestas en sus propios términos:
1. Que la Cumbre Río+20 parta del análisis del estado de cumplimiento de los compromisos asumidos en la Agenda 21 y los Principios acordados en la Cumbre Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Río de 1992 y reiterados en la Conferencia de Johannesburgo.
2. Refutar la pretensión de sustituir el enfoque en torno al cumplimiento de los principios del desarrollo sostenible y de los objetivos de desarrollo del milenio por las nuevas tesis planteadas en torno a la "economía verde". (…)
3. Condenar la privatización de los recursos naturales y toda forma de mercantilización de la naturaleza. (…)
4. Reconocer la urgencia de colocar la defensa de los derechos de nuestra especie y de la naturaleza como eje central de las negociaciones e instrumentos normativos internacionales en detrimento de los derechos del capital. (…)
5. Que las autoridades públicas asuman como obligación principal aplicar un enfoque basado en los derechos de sustentabilidad, bienestar y progreso de la sociedad. (…)
6. Que se reconozca como imprescindible la transformación de los patrones de producción, consumo y distribución del ingreso. (…)
7. Que el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, se traduzca en reales mecanismos de financiación, flexibilidades y políticas de acceso a la tecnología y el conocimiento para los países más necesitados y en obligaciones ineludibles para los países industrializados. (…)
8. Denunciar el cínico "discurso limpio" de las potencias del Norte que intentan hoy inculpar a los países del Sur. (…)
9. Que la Cumbre se pronuncie por la imprescindible evaluación precautoria de las tecnologías según sus impactos sociales y ambientales. (…)
10. Denunciar la llamada obsolescencia programada y que se favorezcan las tecnologías que atiendan a la máxima vida útil de los productos. (…)
11. Condenar el control del comercio mundial por las transnacionales y el papel de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en la imposición de acuerdos que legitiman la desigualdad y la exclusión. (…)
12. Acordar medidas concretas para frenar la volatilidad de los precios de los alimentos y la especulación en los mercados de productos básicos, como medio indispensable para combatir el hambre y la pobreza.
13. Denunciar la compra masiva de tierras en países del Sur por parte de potencias extranjeras y multinacionales para explotar sus recursos naturales o dedicarlos a proyectos que comprometen el medio ambiente o el equilibrio de sus ecosistemas. (…)
14. Que se condenen las guerras, las políticas imperiales y la carrera armamentista como las mayores agresiones al medio ambiente y a la preservación de la especie humana. (…)
15. Promover un convenio marco para la responsabilidad ambiental y social de las empresas y legislaciones nacionales que condenen prácticas nocivas y abusivas de las mismas. (…)
16. Promover acciones de control sobre la publicidad comercial, la incitación al consumo desmedido y la creación de falsas necesidades, sobre todo los dirigidos a la infancia y la juventud. (…)
17. Que se realice un firme pronunciamiento en favor de orientar la educación y la ciencia en beneficio del desarrollo humano y no en función del mercado. (…)
18. Promover la revisión y modificación del sistema de propiedad intelectual vigente, a la luz de las negociaciones medioambientales, la agenda de lucha contra el cambio climático y los derechos humanos. (…)
19. Exigir a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) como organización del sistema de Naciones Unidas, que enfrente la urgente necesidad de un cambio de paradigma en torno a la investigación científica internacional y el conocimiento.  (…)
20. Que se promueva una reevaluación integral del sistema de gobernanza ambiental existente, que ha demostrado ser incapaz de frenar la catástrofe ecológica.(…).” -
Más allá de las palabras, todas las propuestas merecen no solo atención, sino que son verdaderos insumos para la reflexión colectiva e individual, especialmente para aquellos ciudadanos con responsabilidades públicas, y poder así levantar la mirada y observar más allá de los límites de la aldea o de nuestras propias narices.

Qué se debe entender por “sostenibilidad”

Desde hace una década, y cada vez con mayor insistencia se habla de sostenibilidad. El término es infaltable en todo discurso donde se hable de desarrollo, incluso cuando solamente se refiera a la política y la economía. Es evidente que no se trata de una mera moda lingüística ni de un adjetivo circunstancial empleado para calificar o descalificar hechos o procesos  específicos. Si bien “sostenible”, de acuerdo al diccionario de la RAE es un adjetivo, “dicho de un proceso que puede mantenerse por sí mismo”, hoy en día, se usa como un concepto abarcador, verdadera adquisición de la cultura contemporánea, en todas las actividades desempeñadas  por los seres humanos. Tiene como función específica prever los imponderables y evitar el fracaso.
Y si se habla de desarrollo, se acentúa el carácter de “integral” del mismo superando el marco económico o político. No existe desarrollo auténtico sino implica el desarrollo de todos los aspectos o procesos vitales (económico, salud, educación, nivel de vida, naturaleza, etc.).  Pero para que todo desarrollo integral sea auténtico y no una mera declaración de buenas intenciones, tiene que ser proyectado y ejecutado de tal manera que sea sostenible, es decir que contenga la capacidad de mantenerse así mismo, tanto en el tiempo como en el espacio. La Conferencia Mundial Río+20 recoge el guante y deliberará sobre desarrollo sostenible, precisamente en respuesta al proyecto de desarrollo de hace 20 años que no ha resuelto los problemas sustanciales.
Según Leonardo Boff  no basta que el desarrollo sea “económicamente viable, socialmente justo y ambientalmente correcto”, sino que tiene que respetar otros principios. El propio teólogo brasileño, a quien citaremos in extenso, se trata, entre otros, a principios como el de la “Gestión de la mente sostenible” formulado por Evandro Vieira Ouriques de Río de Janeiro por el que trata de “rescatar el valor de la razón sensible, por la cual el ser humano se siente parte de la naturaleza, se impone un autocontrol para superar el productivismo y el consumismo, y busca un desarrollo integral y no solo económico, que contiene dimensiones de lo humano.
Otro de los principios, “la categoría ética de la generosidad” formulado por Rogério Ruschel,   se funda en que el ser humano es mucho más un ser social que coloca los bienes comunes por encima de los bienes particulares .Generoso es quien comparte, quien distribuye los conocimientos y experiencias sin esperar nada a cambio. Una sociedad es humana cuando más allá de la justicia necesaria incorpora la generosidad y el espíritu de cooperación de sus ciudadanos. Para Ruschel la generosidad se opone frontalmente al lema básico del capital especulativo de la ganancia es buena. El periodista Marcondes distingue la generosidad de la simple filantropía, de la responsabilidad social y de la sostenibilidad. La primera, da el pez a quien tiene hambre; la responsabilidad social enseña a pescar; la sostenibilidad cuida el río que permite pescar y, con el pez, matar el hambre.

La planificación pública

Otro principio,  lanzado por el australiano John Hawkes considera  la función esencial de la cultura en la planificación pública. La cultura encierra principios y valores ausentes en el concepto estándar de sostenibilidad. Favorece el cultivo de las dimensiones típicamente humanas como la cohesión social, el arte, la religión, la creatividad y las ciencias. Deja atrás la obsesión por el lucro y armoniza mejor con la lógica de la naturaleza. Sucede que esta dimensión de la cultura ha sido secuestrada por los intereses comerciales. Solo será realmente eficaz cuando, liberada, funde una relación creativa con la naturaleza.
La neuroplasticidad del cerebro es otra pauta insoslayable. Los científicos dan cuenta de que la estructura neuronal del cerebro es extremadamente plástica. A través de comportamientos críticos al sistema consumista, se pueden generar hábitos de moderación y respetuosos con los ciclos de la naturaleza. El cerebro co-evoluciona según la evolución exterior, dándose así una relación de interdependencia.
Finalmente, Boff reitera un principio formulado por el mismo, definido como cuidado esencial para la sostenibilidad. Concepto, expuesto en “El cuidado esencial: ética de lo humano-compasión por la Tierra” (1999) y “El cuidado necesario” (2012), como constante cosmológica y biológica.
La formulación de todas esas categorías definiendo la sostenibilidad del desarrollo integral de la vida y los seres humanos, no son excluyentes, y dejan abierta la posibilidad de que se incorporen otros criterios con el fin de acortar la brecha entre los dichos y los hechos. Los anhelos históricos de un Desarrollo Sostenible de un Estado de Bienestar Humano permanente, sin techo ni horizonte, merece todo el esfuerzo creativo posible poniendo a su servicios todos los recursos y avances técnicos y científico. 

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