La importancia del liderazgo

     Isaac ALFIE
   Economista. Fue Senador y Ministro de Economía
Cuando el Profesor Tabaré Viera tuvo la gentileza de invitarme a participar del N° 100 de OPINAR, enseguida le dije, pero no voy a escribir de economía, al menos en sentido estricto. No le voy a cumplir del todo. Es que la actualidad, para quienes ya hemos vivido lo suficiente y sobretodo, pasado por todas las pruebas, nos muestra y demuestra a diario como cosas básicas muchas veces no se aplican y terminan siendo los hombres (género humano, por favor) quienes construyen su futuro. No es correcto que todo viene dado y no se puede modificar, ni lo bueno ni lo malo. Lo anterior viene a cuento con lo que acontece en Europa y lo lejana que se ve la solución de fondo para algunos países.

Es por demás claro que Europa está “comprando tiempo” y eso le sirve a algunos, principalmente Alemania y Francia, que van acomodando sus cosas para que el efecto de la quiebra de Grecia, Portugal, Irlanda y, quizás algún otro, no desate una crisis de proporciones inimaginables. De hecho el tiempo les permite fortalecer su sistema financiero, saliendo de una parte del riesgo, acumulando ganancias y buscando mecanismos de contabilización o garantías que eviten la quiebra técnica de buena parte de sus sistemas financieros.

Si esto pasa en el sector financiero, en tanto el sector real de la economía anda a los tumbos y salvo, básicamente Alemania, para quien la actual cotización del euro igual es adecuada, la casi totalidad del resto de las economías de la Unión requieren si o si un ajuste de paridad o prepararse para un largo y penoso camino de deflación que, seguramente, no le insumirá menos de una década. Es que directamente no pueden soportar la fortaleza de su moneda que no se condice con el equilibrio de largo plazo.

En el fondo de la cuestión está que no se quiere tomar el toro por las astas y hacer lo que se debe; “tiene costos políticos”. Claro que los tiene, pero los tendrá de todas maneras y mucho peor, habrán perdido mucho tiempo, irrecuperable en la vida de las personas. La situación tiene el agravante que se dejó llegar todo a un extremo donde la solución, si se la puede llamar de esa manera, es terrible. En efecto, a menos que Grecia, Portugal e Irlanda tengan activos para vender y con ello reducir su deuda a la mitad, lisa y llanamente no pueden pagar. Tal la miopía de los gobiernos, el Banco Central Europeo, las calificadoras y la comunidad financiera internacional que confiaba ciegamente en que el riesgo de Grecia era igual al de Alemania porque ésta, en última instancia, la iba a salvar. No lo creo, aunque hasta ahora amagó varias veces. Una vez más los típicos problemas de riesgo moral están presentes; si Alemania paga por Grecia, habrá beneficiado a los inversores que tuvieron un plus en sus ahorros, premiará la inconducta de un país que trabaja menos, donde la gente tiene más vacaciones, se jubilan más joven y su rendimiento es menor. En una palabra estará fomentando los vicios e incentivará a otros a seguir el camino. Si no lo hace, deberá buscar blindarse para que la ola no la arrastre. Esto último creo que no es tan difícil si estuviera sola y aislada, pero la marea si se puede llevar puesta a otros países y entonces el hambre volverá sobre la vieja Europa y con ella los viejos fantasmas.

Hoy muchos analistas dicen que Grecia debe seguir la solución uruguaya a sus problemas. O saben que el país venderá activos por más de € 100.000 millones, y se saldrá del euro, o están totalmente equivocados. Grecia tiene un problema de solvencia y debe reducir sus costos 30% frente al resto del mundo. No se como se bajan los precios y salarios 30% en euros de un día para el otro si no es mediante una devaluación. Uruguay tenía un problema de liquidez, su deuda a valores de paridad era de 55% del PBI, y podía hacer rápidamente el ajuste de su moneda que lo catapultara. Eso hizo.

Ante esto creo que bien vale el recuerdo de la actuación de la dirigencia política uruguaya. No voy a nombrar a nadie porque a todos los Colorados y Blancos que votaron el plan del gobierno del Presidente Batlle les cabe el mismo reconocimiento de haber estado a la altura de las circunstancias, de haber mostrado verdadero liderazgo para encarar una situación dramática, límite si las hay. Si mal no recuerdo, el voto de estas colectividades fue unánime en el Parlamento, mientras el resto se oponía sin ofrecer soluciones. Cuando el tsunami venía de toda región pero en especial de Brasil y Argentina, aguantaron el temporal, estuvieron dispuestos a pagar los “costos políticos” que posibilitaron una salida rápida de la crisis y hoy le permite al país tener un extraordinario período de inversiones y crecimiento, ¡qué distinto hubiera sido si se hubieran aceptado las sugerencias de default! Nadie hubiera invertido aquí, no habrían plantas de celulosa, ni de madera, ni frigoríficos nuevos, ni plantas para la producción de partes de autos, ni aeropuerto nuevo, ni competencia en telefonía, ni producción record de soja, trigo, ni leche ni carne, ni, ni, ni. Es allí donde se ve el liderazgo, la importancia del mismo y quienes están preparados por el mismo. El resto es puro cuento.

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