Repartos y oportunidades

Marcelo GIOSCIA CIVITATE
Desde antes que la autodenominada fuerza progresista lograra superar en las urnas a los partidos tradicionales y accediera legítimamente al gobierno de nuestra República, hemos escuchado que las reformas que concretarían “harían temblar las raíces de los árboles”. Han transcurrido ya once meses del segundo gobierno del Frente Amplio y en verdad, hemos podido comprobar o bien, que las raíces eran muy fuertes o que los vientos no soplaron con la fuerza que argumentaron hace casi seis años, para promover, hasta con música, que “cambie, todo cambie”.

En materia económica, se reconoció en el primer gobierno, haber recibido de la Administración del Dr. Jorge Batlle, un país en crecimiento y con las finanzas en orden y para conseguir la segunda victoria electoral, se mantuvo al Cr. Danilo Astori como garantía de continuidad en esa área tan sensible para todos. Nuestro Vicepresidente de la República sostuvo y promovió en la conformación del Gabinete Ministerial del Sr. José Mujica, la candidatura del actual Ministro de Economía el Ec. Fernando Lorenzo, quien a grandes rasgos mantuvo la línea económica-financiera trazada por su antecesor y mentor. Y con ello, la tranquilidad de los inversores.

Se logró aumentar la recaudación de impuestos y se ha buscado regularizar a los informales. Aumentaron los precios de nuestras materias primas y las exportaciones siguen en crecimiento. La inversión de capitales extranjeros no decae, existen en lista de espera varios proyectos de inversión verdaderamente importantes, sean estos turísticos, inmobiliarios, de generación de energía, prospecciones mineras, puertos y aeropuertos. Proyectos que por cierto generarán no solo empleos, sino genuina riqueza que se distribuirá naturalmente en nuestra sociedad. Es en este escenario, donde se escuchan voces contra el Ministro Lorenzo y la necesidad de “intervenir” en Economía.

Verdaderamente preocupante.

Según dicen, no se ha llegado a distribuir en forma suficiente la riqueza.

No se alcanza a comprender esa especie de “complejo de culpa” que tienen quienes pertenecen al sector del Sr. Presidente de la República con la riqueza. Al parecer entienden que no ha sido suficiente la redistribución de la misma en los últimos años (IRPF y IASS mediante) y por ello, apuntan desde el MIDES (un Ministerio hecho a su medida, “sueño del pibe” como lo denominara la Ministra Marina Arismendi) a incrementar planes de equidad y a universalizar las asignaciones familiares, eso sí aumentando los impuestos “a los que tienen más”.

Cuando todos sabemos que, los planes de equidad brindados sin una real contraprestación, no alcanzaron a disminuir significativamente la pobreza. No disminuyeron ni las adicciones, ni la deserción escolar, y lo que es peor, no se lograron brindar mejores oportunidades que son, a las que aspiran los mejores formados.

Muy por el contrario, nuestra sociedad se muestra fracturada. Padecemos graves problemas de seguridad, encontrándonos permanentemente en la defensa de nuestra persona y bienes. Y se piensa en seguir aumentando los impuestos, cuando lo que habría que lograr es, fortalecer de una vez por todas, nuestro sistema educativo público, comenzando con un mayor control a los propios docentes, profundizar la enseñanza en valores, generar oportunidades de empleos genuinos, para dignificar el ingreso mensual de estos compatriotas a los que debió asistírseles con los planes de equidad, como consecuencia de una crisis financiera ya histórica. Hoy, se viven otros tiempos en nuestro país. Ya no son otros los que tienen la culpa.

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