Patente de rodados, monto y fiscalización

 Mario PIRIZ


Como ocurre año tras año la patente de rodado se inscribe en la agenda política de los gobiernos departamentales, sin que por ello se arribe a solucionar  un problema considerado crónico. Es una de las manzanas de la discordia. Tensiones institucionales en un Estado unitario, que en esta materia se comporta como una federación sui generis de 19 repúblicas. 
El sistema político, a esta altura de la historia, no duda que la cuestión se resuelve con una ley nacional que instituya la patente única y un sistema nacional de tránsito. Sin embargo al considerar las variables que inciden, el debate persiste, alimentado en muchos casos por intereses políticos y económicos creados.
Aún en estas circunstancias es interesante repasar algunas de esas variables, con el propósito de refrescar la memoria e instalarlas en la consideración popular. Una de ellas, expuestas hace algunos años atrás por el Dr. Scavarelli, sostiene que el monto de la patente debiera ser aquel “que cada intendencia cobre en función de la ecuación entre el valor del vehículo y el índice de la infraestructura vial departamental brindada en contraprestación por la administración. El contribuyente debería pagar en función del valor de su vehículo, y cada intendencia cobrar por el valor comparado de su oferta en infraestructura vial departamental”.
“Aplicar como se pretende, - afirmó - una patente de valor único en función del vehículo sin considerar la diferencia en la contraprestación municipal en materia de pavimento y servicios en la vía pública, es una absoluta injusticia con el contribuyente.  porque el fundamento de su pago es precisamente el uso de la vía pública”, y tiene razón.
Por su parte el ingeniero Ernesto Costa, - conocido técnico y asesor del Gobierno Departamental riverense - , sugiere otras variables de indudable actualidad y de especial impacto en el medio ambiente. En concreto señala diez capítulos o variables:   Dimensiones y peso del vehículo; Antigüedad; Emisiones contaminantes; Cilindrada; Tipo de propulsión; Uso del vehículo; Número de plazas; Sistemas de seguridad; Sistema impositivo mixto; y por último todo  conducido y coordinado por una Comisión Técnica designada a ese fin.
En materia de 1) Dimensiones y peso del vehículo sostiene:  “El peso se consideraría sin sus eventuales ocupantes y sin equipaje. Las dimensiones serían largo, ancho (con los el espejos retrovisores en su posición de máxima apertura) y alto. Este criterio está relacionado en el nivel de desgaste que el vehículo genera sobre la infraestructura vial, calles, estacionamientos, banquinas, etc., un mayor desgaste es generado por un vehículo más pesado. Así como su grado de inversión, un vehículo más grande, requiere estacionamientos, calles más grandes, entorpece más el tránsito, genera mayor contaminación visual, requiere una masa mayor de materiales en su fabricación, lo que lleva a un mayor impacto ambiental”.
Para el ciudadano de a pié, conocer las variables expuestas,  es sustancial para comprender y asumir las responsabilidades correspondientes, entre ellas, analizar con objetividad lo que las autoridades proponen.
Antigüedad. La patente de un vehículo más antiguo debería ser necesariamente más barata, ya que por cada vehículo usado que se utiliza es un vehículo nuevo menos que se demanda, evitándose el impacto ecológico de su fabricación, distribución y venta.
Emisiones contaminantes. Se debe considerar el nivel de emisiones contaminantes, tal como se hace en la Unión Europea y EE.UU. Por ejemplo, se considerarían las emisiones de CO2 (dióxido de Carbono), SO2 (dióxido de Azufre) y NO2 (dióxido de Nitrógeno). A mayor nivel de emisiones, mayor nivel de patente.
Cilindrada. Tal como se hace en la actualidad, debe pagar menos patente, aquel vehículo que tenga una menor cilindrada, ya que ese es un parámetro que en líneas generales, se puede tomar como referencia en cuanto al nivel de consumo de combustible y su consecuente impacto ambiental, tanto en su uso como en su producción.
Tipo de propulsión. Se debería reducir la carga impositiva de aquellos vehículos propulsados por motores que reduzcan el impacto ambiental, el nivel de emisiones, la posibilidad de utilizar combustibles renovables y de bajo impacto, que disminuyen o anulen la dependencia con el petróleo. Por ej., vehículos diesel, híbridos, eléctricos, GNC (Gas Natural Comprimido), GLP (Gas Licuado de Petróleo), solares, aire comprimido, hidrógeno, etanol. El nivel de reducción impositiva iría proporcionalmente al nivel de impacto ambiental de cada tipo de propulsor. Relacionado con lo anterior, se reducirían los impuestos si el vehículo o el motor tienen elementos que hacen que se reduzca el consumo o se bajen las emisiones y el impacto ambiental, ejemplo: turbocompresor, inyección directa, caja de cambio automática, entre otros.
Uso del vehículo. Deberían pagar menos patente aquellos vehículos destinados directamente a las actividades productivas, comerciales, industriales, turísticas o agrícolas.
Número de plazas. Con el fin de disminuir el número de vehículos en la calle y minimizar por lo tanto su impacto, se debería reducir la patente de aquellos vehículos con mayor número de plazas habilitadas.
Sistemas de seguridad: Se reducirá la carga impositiva de aquellos rodados que contengan un mayor número de elementos de seguridad tanto activa como pasiva, tales como Airbag, ABS, entre otros, a fin de disminuir los accidentes o la posibilidad de que ocurran, así como sus efectos posteriores, ya que afectan la normal circulación del tránsito, generan perjuicios económicos y sanitarios tanto al Estado, los propietarios, los conductores, y directa o indirectamente a toda la sociedad.
Sistema impositivo mixto. Dado que la mayor parte del impacto que el vehículo realiza, se da en el departamento en donde reside su propietario, pero también es común la movilidad interdepartamental del mismo, la fiscalización se debería llevar a cabo, en parte por la correspondiente Intendencia y en otra parte por el Gobierno Nacional, a través del precio del combustible o de los aranceles de importación o fabricación de los vehículos por ej. En definitiva debería ser un sistema impositivo mixto. En la parte que corresponde al Gobierno Nacional también pueden incluirse otras variables como ser el porcentaje de materiales reciclados y reciclables con el cual está construido el vehículo.
La información necesaria para establecer los puntos anteriores se obtendría de las mediciones y determinaciones hechas en la Inspección Técnica Vehicular, así como en las fichas técnicas de los vehículos, establecidas por cada marca o expuestas en publicaciones especializadas y reconocidas. Todo esto será conducido y coordinado por una Comisión Técnica designada a ese fin.
Al concluir su exposición el ingeniero Costa advierte que la sugerencia “se basa en propuestas y opiniones generales a analizar detenidamente y desarrollar en forma cuidadosa”.
Se puede observar que éstas propuestas apuntan a los vehículos y son de indudable vigencia nacional, enriqueciendo un sistema de patente única. Ello no supone dejar a un lado el “índice de la infraestructura vial departamental” sino minimizan su alcance. En una perspectiva de mediano alcance no debería ser un factor a considerar ya que más allá de las autonomías  departamentales,  las rutas, los caminos, las calles en general, por su origen y uso, son patrimonio del país, de todos.

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