Culturales

Repitiendo la dosis
Wilmar PEREIRA ARANGUIZ
Tenemos que volver a escribir sobre un tema que, luego de habernos sorprendido al principio, ahora nos ha anonadado.

Siempre se ha creído que la izquierda en este país, era la abanderada de la cultura, y por ende de las artes visuales en todas sus manifestaciones.

Durante décadas y en corrillos culturales, se miraba a sus protagonistas como gente de exquisita sensibilidad, manifestada ciertamente y como ejemplo, en lo atinente a la música y a sus cantautores, nimbada su frente con una aureola de protesta y rebeldía precisamente en contra de cualquier exabrupto cultural, el que llevaría invariablemente (según ellos) el sello del gobierno de turno.

Y nos invadió una pléyade de artistas jóvenes (quienes para justificar su condición de iluminados), adheridos a las izquierdizantes ideas, exhibían todo un nuevo repertorio de “creativos” y “rebeldías”.

Pues bien, cuando triunfó el frente amplio, todos creíamos, quien más, quien menos, que la cultura florecería en este país con una fuerza incontenible beneficiando a todo el conglomerado de artistas nacionales.

“Coalición pura” – decían- “no contaminada”.

Pero luego de cinco años de inacción, en especial hacia el interior, se nos vino ahora el increíble escándalo del 54 Salón de Artes Visuales, para colmo denominado “Carmelo Arden Quin”, artista mundialmente famoso nacido en Rivera y principal referente del (Arte Madí”.

Nunca un Salón Nacional se había suspendido por “irregularidades”, tal como se ha reconocido. Luego se reinició, entre la más calamitosa confusión, privilegios, premios insólitos, fanfarria evidentemente política (ésto dicho desde el punto vista exclusivamente artístico), etc.

Muchos han protestado, pero aquí no protestamos porque ya es muy tarde, sino que azorados, nos preguntamos:

¿Esto era lo novedoso, verdadero, original, sano, puro e incontaminado conque los aires frentistas nos embriagarían con una cultura extraterrestre?

Para colmos, no se difundió mucho la cosa, y el catálogo del Salón no nos ilustra normalmente sobre la fundamentación del jurado.

Y el interior (qué importa el interior!), no supo nada sobre el asunto.

Hubo Salón Nacional? Ahhhhh….

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