Por José Luis Ituño
Parece que el 2011 amaneció recaudador.
La fuerza política que gobierna al país, ha comenzado a tirar petardos de humo con anuncios de “redistribución de la riqueza” “manoteando” el bolsillo de los que “ganan más”, de grabar más a las empresas exitosas, y de “toquetear” el IRPF con quitas mayores a los sueldos más jugosos.
Mientras esto sucede, Carmen una madre de 10 hijos, seis de los cuáles tienen dedicación exclusiva de mendicidad, espera su hijo número 11.
Según los cálculos de la pareja actual de Carmen, Roberto, padre de 3 de los diez niños, con el hijo número once equilibrarían el presupuesto familiar sin tener ellos que trabajar.
Roberto de oficio panadero, hizo sus cuentas y entre las asignaciones del gobierno del Frente Amplio, más las monedas que traen los pequeños mendigos, pueden vivir perfectamente bien sin tener que moverse de su casa, a lo sumo una recorrida diaria por los semáforos donde distribuye a los pequeños, recaudando.
Esta realidad, que constaté personalmente, aunque para la nota cambié los nombres, es hoy en Uruguay moneda corriente, y la cultura de “vivir del Estado” o esperar que éste me solucione todos los problemas, parece haberse instalado en la población.
La sociedad de don Pepe
Yo soy batllista, liberal, creo en las sociedades en las que las tortas se reparten, en la justicia social. Don Pepe fue la figura más representativa del Uruguay justo, igualitario, con las mismas oportunidades para los nacidos en las villas más humildes que para los nacidos en Carrasco, pero don Pepe no repartió pescado, enseño a pescar que es algo bien diferente y gracias a su política, el Uruguay hoy se vanagloria de ser una de las democracias más firmes del mundo, que supo salir de una dictadura militar si derramar una sola gota de sangre a través del famoso “Cambio en Paz”.
Gracias a personas como Don José Batlle y Ordoñez, en el Uruguay puede llegar a la presidencia un ex guerrillero, un oncólogo, un abogado o un simple ciudadano.
La gotita
Más allá de todo esto, el Frente Amplio debería ser más cauteloso en el afán de fagocitarse a “los ricos oligarcas”, que si bien ha sido su discurso desde siempre, parecería que no le queda mucho más para exprimir de los ricos.
Este gobierno me hace acordar a un pomo de pasta de dientes Kolynos que guardo en mi oficina al que no le queda ni el olor a eucalyptus, pero que todos los días exprimo y aprieto para que me de esa necesaria gotita para lavarme los dientes.
Soy consciente que llegará el día en que por más que la exprima no habrá tu tía y una de dos o me quedaré con los dientes sucios o deberé dejarla quieta y comprarme otra.
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