El 21 de mayo de 2007, varios compañeros -todos batllistas- lanzamos a la calle el primer número de esta segunda época de OPINAR, aquélla que empezó con Enrique Tarigo, Luis Hierro Lopez, José Luis Guntín, Ope Pasquet y tantos más, en medio de la dictadura y de cara al plebiscito de 1980 en el que el Uruguay entero, al influjo de Tarigo, tomó la senda de OPINAR en libertad.
Cierto es que ni aquélla batalla contra la reforma constitucional promovida por la dictadura militar, tuvo como único vocero a Tarigo y menos a las páginas de OPINAR, no es menos cierto que sin esta tribuna y aquél interlocutor social poco se habría conseguido en momentos que, como hoy bien se saben, seguían ocurriendo desde el amparo del Estado violaciones a los derechos humanos en perjuicio de personas privadas de su libertad principalmente por razones ideológicas y políticas.
Este dato de la realidad hace que a 30 años de aquéllos hechos y a 4 de iniciado el nuevo camino político que supone en sí mismo un proyecto como OPINAR, debamos hoy agradecer y pasar la raya a la historia para hacer evaluaciones y en perspectiva programar una actividad que necesita de OPINAR para desde la oposición política actuar con inteligencia en el marco de un sistema garantista de los derechos como debe ser, sin lugar a dudas, el de la democracia y la libertad.
Al igual que el 21 de junio de 2007 volvemos a tomar en cuenta el último número del OPINAR de 1980 que, a manera de despedida, donde aquel paladín de la democracia y defensor a ultranza de las libertadas, el Dr. Enrique Tarigo decía, “nos queda la satisfacción de haber hablado y en alta voz cuando mas difícil era hacerlo y cuando, sin embargo, más necesario fue.” Hoy felizmente el Uruguay no vive ni cerca las mismas circunstancias que vivía la república en aquellos años en cuanto a la falta de libertades, pero sí presenta un gobierno que tiene mayoría absoluta en las Cámaras y la unanimidad en ministerios, entes autónomos y servicios descentralizados. Es bueno, pues, que la oposición se mantenga en el debate público, a través de medios como OPINAR, haciendo sentir su voz y manteniendo una atenta mirada hacia un gobierno que ha mostrado alguna tendencia autoritaria preocupante. Con Benito Juárez afirmamos: “La emisión de las ideas por la prensa debe ser tan libre, como es libre en el hombre la facultad de pensar y OPINAR”.
Y hemos visto con satisfacción cuando el Presidente José Mujica apeló al diálogo con la oposición, y hemos observado una oposición que lejos de ser lo que el partido de gobierno esperaba, fue prudente al menos desde el Partido Colorado, ofreciendo su voto cuando se lo requería, las amplias mayorías cuando fue necesario, y una voz en discordia cuando la obligación republicana nos lo exigía.
Como medio de comunicación especializado en el periodismo político hemos abierto las puertas a opiniones distintas a la de nuestra colectividad. Han escrito en OPINAR columnistas alineados al Frente Amplio y al Partido Nacional, y le hemos hecho entrevistas y reportajes a personalidades con claras tendencias distintas a las nuestras.
No puede haber una verdad a base de una sola idea. Somos esencialmente críticos con nosotros mismos, aunque seguros de porqué profesamos al batllismo como ideología política.
No vacilamos en defender clara e inequívocamente a quienes en el 2010 intentaron mancillar la imagen del más grande político reformista del Uruguay, don José Batlle y Ordóñez, y no vacilaremos en oponer nuestra voz –importe mucho o importe poco- cuando se trata de acallar al Partido Colorado como la fuente indispensable de la historia uruguaya.
En momentos de fin de año, como este de 2010, debemos necesariamente hacer un balance y poner de relieve a algunos amigos que no olvidaron OPINAR como espacio de libertad y como proyecto político, como idea, al servicio de la verdad: Carlos Romay, que hoy ya no está, fue un insistente defensor de esta idea, su pluma en aquél primer número del año 2007 levantó el polvo de las ideas y generó profundos debates en los que participaron ministros de Estado del anterior gobierno, periodistas y políticos de todos los partidos. En el acuerdo o en la discrepancias Romay dijo aquí estamos y volvimos para hacer nuestra historia. Cristina Ferro, que también se fue, escribió varias columnas desde una perspectiva municipalista que mucho necesita hoy el Partido Colorado. Decía el edil de la vieja democracia Ruben Otatti Jorge, que había ediles que conocían la interna departamental, las normas y los presupuestos como el mejor de los profesores universitarios, pero que carecían del saber popular de hacerse entender por la gente a quienes representaban. Cristina Ferro hacía precisamente eso: hablar para su gente y hacerlo a nivel de los medios con la impronta política de sentirse importante como actor social con un rol tan específico como el de resaltar la vida cotidiana. Otros amigos gestores de esta idea siguen al firme en la propuesta: Ronald Pais, Ariel Moller, Ruben Arzimendi, Elizabeth Rodríguez, Beatriz Bugallo y José Luis Ituño, son a diario realizadores de cada centímetros de página que contienen una parte de la verdad ciudadana.
Las nuevas incorporaciones siguen el mismo camino de aquella democracia liberal y republicana que profesamos como rumbo de una idea más vigente que nunca: el batlllismo.
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