Cesar García Acosta
Recuerdo como si fuera hoy el día que le propuse a Tabaré Viera editar una publicación de opinión que sirviera a los intereses del Partido Colorado, con el único fin de llegar a los quioscos de diarios y revistas para que el sentimiento batllista tuviera al menos una presencia simbólica después de tantos años de actualidad, orgullo y tradición.
Los primeros ensayos requerían de nombrar a la publicación de alguna manera, dándole un nombre que tuviera un sentido claro e inequívoco.
Después de dos o tres pruebas con diagramas de portadas, me animé y le mostré una con el nombre de OPINAR. La cara de Tabaré se transformó y enseguida me encomendó hacer los contactos que fueran necesarios para lograr la autorización para editar una nueva época de aquél OPINAR que en 1980 había marcado una generación mediante la pluma y la presencia del Dr. Enrique Tarigo.
Aquélla noche fría de abril del 2007, no imaginaba que un proyecto que suponía a las claras reinsertar en la estructura de comunicación del país, un medio con fines políticos, podía ser posible. Era difícil volver a asumir que la militancia tiene varias facetas, y que una de ellas –al decir de don Luis Batlle Berres- “era juntar amigos para escribir las páginas de un periódico”.
Para unos el periodismo bien entendido supone dar cuenta de hechos cuasi objetivos, desprendidos de cualquier forma de interés; para mí, después de años de estudiar Comunicación Social y haberme graduado bajo la actitud reglada de docentes procedentes de las más variadas ideologías e intereses, puedo decir que el periodismo político, de opinión, claramente ideologizado y definido como tal, es el signo más honesto de decir lo que se piensa en el elemental uso de la libertad de expresión y del pensamiento.
Los grandes medios, lo sabemos todos, en un sentido travestido de la realidad, mutan al hecho, lo transforman hasta hacerlo inocuo a la imparcialidad, dejándolo despojado del valor de decir lo que se piensa. Su contexto es el del relato del hecho, el de la versión, y nadie puede ocultar que un mismo hecho dependerá siempre, inevitablemente del cristal con que se lo mira por una cuestión de perspectivas.
OPINAR jamás ocultó su ideología, pero nunca limitó la participación de quien pensando distinto tuviera la posibilidad de un lugar para expresarlo.
En esta nueva etapa de OPINAR la filosofía de Tarigo se mantiene intacta: han escrito en sus páginas blancos, colorados, independientes y frenteamplistas. Fueron entrevistados representantes del Gobierno del Frente Amplio con el derecho de poder decir lo que se quiso, y no se recibió nada a cambio, ni favores ni publicidades públicas o privadas que pudieran confundir nuestro verdadero objetivo de una comunicación plural.
En ese camino seguimos: nuestra fuente de recursos para imprimir los ejemplares es a través de donaciones y del aporte profesional gratuito con el fin de marcar una presencia que debe incrementarse.
Hoy nos reconocen; hoy saben que existimos y que volvimos para desde la humildad del colectivo que integramos, cada vez estar más presentes en el Partido Colorado y en el Batllismo.
La fuerza de las ideas podrá, no se tenga dudas, más que el poder del dinero y del gobierno, porque no somos parte de un negocio, sino apenas un espacio de los ciudadanos de a pie que buscan que el estado de bienestar de la socialdemocracia no se aleje para siempre.

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