Atilo Amoza
En la columna anterior transcribí a Vaz Ferreira. Quizá fue por falta de inspiración personal, pero creo que quedaba claro el concepto de que para ser un profesional, el requisito principal pasa por lograr un determinado nivel de destrezas y habilidades.
Este aspecto es tenido parcialmente en cuenta por la política de descentralización universitaria, sea esta pública o privada.
Paso a explicar. Obsérvese que el principal sujeto de control debe ser la persona que pretende ser profesional. Hacia ahí deben enfocarse los controles. Lo que sucede es que tanto en la política de la Udelar como la política del MEC, (órgano de control de las Universidad Privadas), el control se enfoca en aspectos indirectos. Aspectos locativos, experiencia de los docentes, patrimonio, etc. En definitiva lo que se procura es que las instituciones de estudios superiores que quieran actuar en el interior sean a imagen y semejanza de las del Montevideo. Me parece un tanto utópico ese objetivo. La idea detrás de esto es que si se logra una institución con determinadas características, esta será capaz de controlar que los egresados tenga el nivel de competencia necesario para no ser peligrosos para la sociedad. Por lo tanto la existencia de una institución de nivel es un medio (no un fin en sí mismo) para asegurar, por ejemplo, que el abogado que se forme en el interior tenga el mismo nivel de conocimientos que uno formado en Montevideo.
El control debe hacerse sobre la persona que pretende ser profesional. Y efectivamente se ejerce el control personal. La manera en que se asegura ese control es mediante las pruebas de evaluación de conocimientos. La cuales en general son individuales. A modo de ejemplo, mediante exámenes donde el alumno concurre sin material o con el material autorizado expresamente por la cátedra. En el caso de trabajos, como monografías o similares, el ciclo concluye con una defensa del mismo ante un tribunal. A veces la participación en clase, incide en la evaluación, pero es generalmente aceptado en nuestro sistema que la misma de por si no es suficiente garantía de asegurar que el alumno posee los conocimientos necesarios. Además de ser un criterio subjetivo del docente. Por lo tanto se complementa con pruebas. Además si la participación en clase fuera el elemento central, se pone un obstáculo extra a aquellas personas tímidas.
Por lo tanto lo importante no es quien enseña, lo importante es asegurar que el estudiante tiene los conocimientos necesarios para que no haga daño a la sociedad.
El mismo Estado reconoce implícitamente que lo importante es la evaluación del alumno, no quien es el docente que le enseña. En la Facultad de Ciencias Económicas de la Udelar, uno podía reglamentariamente graduarse como Contador Público sin asistir a clase, solamente rindiendo libres los exámenes, (mas la monografía). De hecho es práctica habitual en muchas materias rendirlas libre.
Como dije anteriormente, puede ser utópico crear una institución en el interior con el mismo nivel que las de Montevideo, pero los alumnos del interior son igual de buenos que los de Montevideo. Si usted cuestiona esto, le recomiendo otro tipo de lectura.
Por lo tanto, si se quiere dar la oportunidad a la gente del interior de tener acceso a estudios superiores sin tener que ir a Montevideo, debe cambiarse el enfoque de control. Se debe concentrar más en el alumno y un poco menos en la institución. No significa renunciar al control, simplemente ajustar los mecanismos de control.
Concretamente, ¿cómo se debería hacer? Sencillo, copiemos a los ingleses, ¿cómo funcionan los institutos que enseñan ingles a nivel nacional? A fin de año se toma una única prueba en todo el país o solo en Montevideo, según el nivel. Los docentes dan clases como pueden y donde pueden, pero el alumno es sometido a la misma evaluación.
Obviamente una carrera universitaria no es lo mismo que un curso de inglés. Pero aquellas carreras de “tiza y pizarrón”, por ejemplo derecho y ciencias económicas, ésas pueden se relativamente fáciles de implementar.
No faltará aquel que cuestione la utilidad de esas carreras en el interior. Sobre eso escribiré en la próxima columna.
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