Dante BUONOMO
Quizás al titulo tendríamos que haberle agregado y dirigiendo la enseñanza.
Las pruebas PISA han desnudado el desastre que es la educación secundaria publica en Uruguay. Y revertir esa mala gestión es fundamental si se quiere realmente un país de primera.
Quien no quiere indudablemente un pais de primera es el gremio de los profesores de secundaria (FENAPES) como lo ha claramente expresado su representante en el CODICEN, quien no quiere ser evaluado por las pruebas Pisa, si no que quiere que la evaluación se realice comparando la educación secundaria uruguaya con los países menos desarrollados y más atrasados. Quiere que el Uruguay sea de los primeros en una carrera de borricos.
La evaluación demostró que los estudiantes uruguayos tienen grandes deficiencias en las materias científicas, en razonamiento y en comprensión.
Pero indudablemente detrás de los malos resultados de los estudiantes se esconden grandes deficiencias de los docentes.
Los estudiantes no saben por tres razones
1 – Los programas no estan acordes al actual desarrollo de la humanidad y la enseñanza.
2 – Los profesores no saben lo suficiente y
3 – Los profesores no saben enseñar lo que saben.
A estas tres razones hay que agregar una cuarta y la más importante HAY UNA ENORME FALTA DE RESPETO Y AUTORIDAD PARA CON EL DOCENTE Y LAS AUTORIDADES DE LOS INSTITUTOS DOCENTES.
Y estas cuatro razones del enorme deterioro de la educación secundaria en Uruguay son todas hijas putativas del Frente Amplio.
Hasta la década del 60 los profesores de secundaria eran la flor y nata de la inteligencia oriental. Los profesores que llegaban a dar clases en el Instituto Vázquez Acevedo eran el resumen de la sabiduría, era un honor dar clases allí. Los Directores de los Liceos importantes de la Capital y de los Liceos Departamentales eran personalidades por todos conocidas y respetadas, mas allá del partido político al que pertenecieran, o de las ideas filosóficas y religiosas que tuvieran. En los departamentos del interior formaban parte de las autoridades departamentales y junto con el Intendente, el Jefe de Policía, el Director del Hospital Departamental, el Diputado, el Obispo y el Comandante del Cuartel integraba “las autoridades” departamentales a las que considerar. ¿Hoy alguien conoce quien es el Director del Liceo? ¿Tiene alguna importancia en el departamento?
El Frente Amplio en su accionar ha vaciado de autoridad a las Direcciones, las ha amedrentado, aunque sean de su mismo palo. Las Asambleas Docentes, clara expresión del corporativismo mal entendido, han usurpado la autoridad, dando pábulo al mas gritón y mas extremista. Ya no importa el saber, o el curriculum, o el buen nombre, solo importan las ideas políticas, la “cocina política” y el corporativismo.
Los concursos “se arreglan”. Los Tribunales “se arman”. Los Inspectores se nombran a dedo sin respetar méritos y conocimiento. Los profesores faltan olímpicamente a clase y no tienen castigo ni descuento. Los profesores permanentemente son objeto de falta de respeto por alumnos que no son sancionados y que por ello han perdido ellos también el autorrespeto. Los docentes no respetan su propia función, van vestidos en forma poco decorosa y en muchos casos han dejado de hablar el idioma español para dirigirse a los estudiantes en un lunfardo coloquial de compañerismo mal entendido.
Los profesores no son evaluados en una prueba de conocimientos, nacional, periódica, de carácter reservado, pero eliminatoria para aquellos que no alcancen un mínimo de conocimiento. Y así tenemos dando clase a profesores que no tienen los conocimientos suficientes para dar clase, profesores que transmiten errores, profesores que no han puesto al día su saber y en algunos casos son sorprendidos por sus alumnos que los corrigen.
Los colorados, que creamos una enseñanza primaria y enseñanza secundaria que enorgulleció al Uruguay no podemos mirar impávidos el desastre que trajo el Frente en la enseñanza, debemos denunciarlo y hacerlo conocer a toda la población. Antes que nada a la población frentista para que reaccione, para que obligue a corregir, para que realmente nuestra educación sea de primera, como lo supo ser en el pasado. Hay que premiar el saber y el saber enseñar.
Buena cosa seria comenzar por llamar por nombre y apellido a los burros que enjaezados con cargos y prebendas hoy se pavonean en su circulo cerrado de espejos frentistas.
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