Tabaré Viera Duarte
El plenario del Frente Amplio decidió por amplísima mayoría mantener el mandato a sus legisladores de votar hoy favorablemente, el proyecto de ley que anula la de caducidad.
A Mujica lo dejaron más solo que el uno. El Presidente de la República no cuenta con el respaldo de su propio sector político.
A pesar de que, según lo anunciado, el Diputado Víctor Semproni se retirará de sala y la votación será finalmente negativa, no deja de quedar muy mal parado el Presidente, al que su partido le dio la espalda ante su pedido de no votar el disparate jurídico que representa esta ley.
Algún frenteamplista amigo me comentó “él se lo buscó”. Y es verdad el gran culpable de todo este mamarracho es el propio José “Pepe” Mujica.
Fue él quien, en campaña electoral, se comprometió ante la ciudadanía que iba a respetar la voluntad del pueblo soberano y que de triunfar no se tocaría la mencionada norma.
Fue Mujica el que no detuvo a tiempo los intentos en la interna de su partido, por encontrar una vuelta para trampear a los uruguayos. ¿Alguien puede creer que el Ministro Luis Almagro no le haya mostrado el proyecto de ley a su propio presidente y líder? Si no lo hizo y lo metió en semejante baile político ¡debería pedirle la renuncia ya! Porque no es cierto que una cosa es el militante y otra el Canciller. Ahora Almagro sacó patente de militante; da risa si no fuera tan serio el asunto. A Almagro lo mandató el propio Mujica.
Fue también Mujica el que no le habló de sus convicciones (no democráticas y de respeto a la ciudadanía, sino de conveniencia política por estar seguro que esto perjudicará electoralmente al FA) al MPP, a su vicepresidente y a su propia mujer, los que votaron afirmativamente en el Senado.
Y fue el propio Mujica el que luego de obtener una victoria con una mayoría ilegítima y con sabor a derrota en el Senado, concurrió a la bancada de diputados del FA para pedirles que no votaran en la oportunidad.
Causó un revuelo fantástico, nunca visto en la historia de un partido de gobierno. Pero finalmente pasó lo que lógicamente tenía que suceder: lo dejaron solo, desconocieron el pedido de su propio presidente.
¿Qué ocurrirá hoy, primará la “obediencia debida” tan criticada por los frenteamplistas en el plano militar o habrá más diputados valientes y comprometidos verdaderamente con el pueblo y la legalidad, como Semproni y el Senador Jorge Saravia, que se atreven a desafiar el mandato partidario?
De aprobarse la ley, todo hubiera quedado en manos de la Suprema Corte de Justicia a la que le lloverían los juicios por inconstitucionalidad. Y estoy seguro de que en el caso, sería decretada tal inconstitucionalidad.
Al resultar negativa la votación en Diputados, la iniciativa pasa a la Asamblea General , en la que seguramente, por su composición, volverá a salir negativo y se archivará el proyecto.
¿Qué hará el FA entonces? Por lo menos algunos sectores, los que han vivido políticamente siempre del recuerdo de los desaparecidos y algunos dirigentes y abogados que han vivido siempre con el interés económico que la reparación civil le les pueda dar, seguirán buscando la forma de trampear la decisión soberana y legal, aunque se continúen postergando los grandes temas nacionales, como la educación y la seguridad.
De acuerdo a declaraciones, como las del Senador Lorier, “ante un paso atrás, darán dos al adelante”, posiblemente quienes creíamos haber colmando nuestra capacidad de asombro por la inventiva para anular una ley, asistiremos a nuevas propuestas pseudo jurídicas que darán lugar a nuevos debates en la materia.
¿Y qué hará el Presidente Mujica? Posiblemente diga “Yo soy el bueno, nunca quise que se anulara la ley de caducidad”
¿Le seguirá creyendo la población? ¡Las encuestas sobre la aprobación de la gestión dicen que no! Ya bajó al cuarenta y uno por ciento su popularidad.
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